Menores procedentes de Venezuela, testigos silenciosos de crisis migratoria

 Menores procedentes de Venezuela, testigos silenciosos de crisis migratoria

Los hijos de migrantes venezolanos son testigos silenciosos de una crisis migratoria. Con ellos, quienes también cruzaron trochas, conversamos mientras acompañaban a sus padres en las puertas de supermercados de Bogotá.

Ellos también comprenden el cambio de circunstancias presentado en su país; las razones por las que hoy están aquí: “Por la mucha necesidad que teníamos allá en Venezuela”, indicó una niña que no supera los diez años.

 Ellos ven las diferencias entre dos países: “Nos sentimos bien con los colombianos porque nos dan comida. En Venezuela no podíamos tener nada de ropa. Aquí nos dan comida, nos regalan juguetes”, comentaron dos hermanitas mientras tomaban un jugo que un vendedor informal les regaló al verlas sentadas junto a su padre, quien vendía dulces en las calles.

Aún así extrañan lo que ya no tienen. “Mi maestra era bien, nos ponía a hacer dibujos, de todo», dice una de ellas.

– ¿Y aquí estás asistiendo a la escuela?

.- «No, pero me van a inscribir”, recordó la niña de seis años, mientras sujetaba una muñeca de trapo con poco cabello y vestida de rosado.

Ellos también se dan cuenta de otras situaciones complejas de su situación:

.- «Aquí no podemos salir pa’ la calle; hay muchas mujeres desnudas; peligros en las calles».

– ¿Has visto todo eso aquí?

– «Sí, más en el barrio donde vivo«, comentó otra menor.

Ellos acompañan a sus padres en el diario trasegar para sobrevivir:

– «Salimos todos los días a pedir colaboración a la gente. Después, cuando se hace tarde, nos vamos para la casa», coincidieron en explicar los menores.

«Nosotros en la actualidad contamos con 44 equipos móviles de protección integral que son conocidos como los equipos EMPI, que están desplegados en todo el territorio nacional, a través de los cuales desarrollamos jornadas contra el trabajo infantil y contra la vida en calle, de manera articulada con el Ministerio de Trabajo, la Policía de Infancia y Adolescencia y las alcaldías municipales”, señaló la funcionaria.

¿Qué buscan con estos grupos EMPI? La funcionaria explicó que es «poder abordar a estas familias que están en situación de vida en calle, poder sensibilizarlas sobre los riesgos a los que los niños están expuestos cuando están en esta situación y poder también gestionar con las familias alternativas para que sus niños puedan tener un cuidado en el día”.

Los menores procedentes de Venezuela se ven en supermercados, en el transporte público, se ven sentados en andenes, se ven con carteles. Se ven silenciosos, se ven en compañía de adultos, viviendo una vida que como niños no les corresponde.

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